Diferencia entre revisiones de «Programa de trabajo de la hipoacusia con adultos»

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Cuando se inicia un programa de rehabilitación auditiva con un sujeto adulto debemos partir de la idea de que su audición ha cambiado y  debe aprender a escuchar con su nueva prótesis. Antes del uso de prótesis su audición era defectuosa y no resultaba funcional, pero una vez con ellas su audición ya no es la misma que antaño, cuando todavía conservaba este sentido intacto. Es entonces cuando surge la distinción entre oír y escuchar.
 
Cuando se inicia un programa de rehabilitación auditiva con un sujeto adulto debemos partir de la idea de que su audición ha cambiado y  debe aprender a escuchar con su nueva prótesis. Antes del uso de prótesis su audición era defectuosa y no resultaba funcional, pero una vez con ellas su audición ya no es la misma que antaño, cuando todavía conservaba este sentido intacto. Es entonces cuando surge la distinción entre oír y escuchar.
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Al inicio del proceso rehabilitador los pacientes generalmente nos transmiten la inquietud de que oyen cosas pero no las entienden. Simplemente están escuchando sonidos sin otorgarles un significado; esto es oír, un proceso innato del ser humano. Pero lo que pretendemos es que aprendan a escuchar, a dotar de significado todos aquellos sonidos que escuchan, siendo este un proceso que requiere de esfuerzo por su parte, de su interés y de entrenamiento. Y este entrenamiento es el que desarrollaremos a continuación.
 
Al inicio del proceso rehabilitador los pacientes generalmente nos transmiten la inquietud de que oyen cosas pero no las entienden. Simplemente están escuchando sonidos sin otorgarles un significado; esto es oír, un proceso innato del ser humano. Pero lo que pretendemos es que aprendan a escuchar, a dotar de significado todos aquellos sonidos que escuchan, siendo este un proceso que requiere de esfuerzo por su parte, de su interés y de entrenamiento. Y este entrenamiento es el que desarrollaremos a continuación.
  

Revisión del 22:16 1 feb 2015

Introducción

Cuando se inicia un programa de rehabilitación auditiva con un sujeto adulto debemos partir de la idea de que su audición ha cambiado y debe aprender a escuchar con su nueva prótesis. Antes del uso de prótesis su audición era defectuosa y no resultaba funcional, pero una vez con ellas su audición ya no es la misma que antaño, cuando todavía conservaba este sentido intacto. Es entonces cuando surge la distinción entre oír y escuchar.

Al inicio del proceso rehabilitador los pacientes generalmente nos transmiten la inquietud de que oyen cosas pero no las entienden. Simplemente están escuchando sonidos sin otorgarles un significado; esto es oír, un proceso innato del ser humano. Pero lo que pretendemos es que aprendan a escuchar, a dotar de significado todos aquellos sonidos que escuchan, siendo este un proceso que requiere de esfuerzo por su parte, de su interés y de entrenamiento. Y este entrenamiento es el que desarrollaremos a continuación.

Objetivos

Cuando empezamos nuestro trabajo con pacientes adultos lo hacemos con el objetivo común de volver a establecer, en medida de lo posible, una audición funcional para el procesamiento del lenguaje oral.

El programa de rehabilitación logopédica que llevaremos a cabo deberá de tener en cuenta, además de las características propias de la rehabilitación, las características individuales de cada caso, las cuales son tan importantes como las anteriores.

Programa de trabajo

La rehabilitación de un adulto con pérdida auditiva postlocutiva consta de un programa de entrenamiento auditivo que efectuaremos en sesiones de 45 o 60 minutos, de dos a tres veces en semana y casi siempre indivuduales. El programa consta de 5 fases que iremos trabajando según el paciente vaya avanzando y sin marcarnos tiempos o falsas metas, ya que cada persona tiene unas aptitudes propias que van a marcar esta rehabilitación.

Fases

  • Fase de detección: Cuando el sujeto llega con los audífonos o implante coclear ya programado empezamos con la detección de sonidos, donde el paciente debe indicar si hay o no sonido. Generalmente, esta fase se supera rápidamente en pacientes con hipoacusia postlocutiva, ya que detectan muy tempranamente la diferencia entre sonido y silencio.

Esta fase se trabaja presentándole diferentes sonidos de la vida cotidiana: decir su nombre, palmadas, instrumentos musicales, onomatopeyas… avisando con antelación que va a escuchar un sonido para posteriormente hacerlo sin previo aviso.

  • Fase de discriminación: consiste en diferenciar si dos ítems presentados son iguales o diferentes. Esta fase se pone en marcha casi a la par que la fase de detección si observamos que esta no implica dificultades. Para ello trabajamos con sonidos del cuerpo, ambientales, instrumentos musicales, ritmos, pares de palabras con la misma o distinta longitud y con frases.

Un ejemplo que podemos trabajar en sesión con palabras y frases seria: Jose – Josefina; pan – pan; el perro ladra – el perro ladra mucho.

  • Fase de identificación: Aquí presentamos al paciente un sonido y debe de elegir la respuesta correcta entre varias posibilidades dadas, para ello utilizamos imágenes de sonidos cotidianos (coche – lluvia - avión), vocales (i – o -u), oposiciones fonológicas (ola - oda), palabras (agua – mar - tormenta), frases (el perro duerme – el elefante tiene trompa).
  • Fase de reconocimiento: A continuación trabajamos el reconocimiento de sonidos sin ayuda visual y la repetición de palabras y frases mostradas oralmente. Debido a la dificultad que conlleva esta tarea podemos ayudarnos de la lectura labial o utilizar palabras clave si observamos dudas.

Como ejemplo si queremos trabajar los alimentos, podemos dar como palabras claves las categorías a las que pertenecen: frutas, verduras, pescados.

  • Fase de comprensión: Aquí el paciente debe de contestar a una pregunta formulada, repetir una frase o participar en una conversación, escuchar la tele o la radio e incluso mantener una conversión telefónica. En esta fase es importante trabajar en las sesiones temas relacionados con intereses del paciente. Para ello podemos mantener conversaciones relacionadas con un tema concreto, leer artículos del periódico en voz alta y posteriormente el paciente nos haga un breve resumen del mismo, leer historias donde el paciente debe responder después a unas preguntas o incluso podemos utilizar internet para escuchar audiolibros o relatos breves.

A la hora de trabajar estas cinco etapas no las tratamos como fases independientes unas de las otras, sino que las trabajamos de forma intercalada pero en orden, logrando así una correcta rehabilitación auditiva.

Para el trabajo en las sesiones utilizamos todos los recursos de los que disponemos en el centro, tanto objetos reales como programas informáticos que nos sean útiles para llevar a cabo la rehabilitación. Un instrumento importante del que disponemos es el programa Sedea (Onda Educa), que contiene un gran banco de sonidos reales de todos los ámbitos que nos rodean y nos facilita el trabajo con sonidos que de otra forma sería muy complejo incluirlos en sesión.