Enseñanza musical con TEA

De Wiki Diversidad Funcional (Widifu)
Saltar a: navegación, buscar
Logotipo
Logotipo

Charla abierta y gratuita sobre el trabajo realizado con un músico con Transtorno de Espectro Autista dentro y fuera del conservatorio de Albacete.

Fecha

Día 16 de febrero de 2015 a las 11.30 horas. Tiempo estimado 2 horas.

Lugar

CeLeO

Ubicación

Maps

Ponente

Eloisa Beltrán con sus compañeros de Alhambra Albacete

Eloisa Beltrán Escavy: Musicoterapeuta, profesora de canto y piano.

Antecedentes

Si vas a venir a esta charla tienes que ver este vídeo:

Propuesta

Espacio para contar la experiencia en trabajos de enseñanza musical con TEA, dentro y fuera del conservatorio de Albacete:

  • Cómo usamos e inventamos materiales nuevos para la enseñanza.
  • El camino recorrido.
  • El proceso creativo.
  • No damos recetas, contamos la experiencia.
  • Nos gustaría la participación directa de los asistentes para crear un encuentro transdisciplinar y charlar sobre música, motivaciones, TEA, materiales, experiencias...

Orden del día

  1. Introducción y antecedentes.
  2. Explicación y visualización del proceso de aprendizaje de Antonio.
  3. Presentación, explicación y manejo del material adaptado para el aprendizaje de lenguaje musical in situ.
  4. Proceso creativo para llegar hasta el producto final, obteniendo así una respuesta efectiva a las necesidades de la persona.
  5. Conclusiones y puesta en común.

Invitados

Convocatoria abierta y gratuita. Invitaremos a familias, músicos, profesores, orientadores, asociaciones y organizaciones que tengan que ver con la música y con TEA.

Recursos

  • Instrumento HenarUno y Guitarra española.
  • Portátil.
  • Proyector.
  • Altavoz.
  • Internet.

Enlaces de interés

Anexos

Experiencia de 7 años con Antonio Belmonte

Soy la compañera de viaje de Antonio Belmonte desde hace 7 años. Él fue mi motor para empezar mi formación como musicoterapeuta y el que ayudó con su “silencio” a decidir mi carrera profesional, dejar la ingeniería para dedicarme por completo a la música, a la comunicación a través de la música y a “profesionalizarme” en dar formación musical a personas con dificultades para aprender.

Este periplo comienza mucho antes de que yo llegue a la vida de Antonio, como todas las cosas, “por casualidad”. A los 2 años es diagnosticado de TEA, a los 3 ya toca el piano con su padre, sus juguetes son los instrumentos, su manera de entender el mundo, la música. A los 5 años ya afina las guitarras, ahí se dan cuenta de que tiene oído absoluto, extraño entre la población en general y no tan raro entre las personas con TEA, una de cada 15. A los 7 años nos conocemos. Su logopeda le recomienda clases de canto para controlar el fiato y así poder mejorar en las frases habladas.

Aparece en mi clase, serio, sin una sonrisa en su rostro, pero con una mirada curiosa. La primera aproximación que hago es percusiva, con unos bongós. Se sorprende y empezamos a “dialogar”. De ahí a sentir las vibraciones del canto por el tacto, conseguimos cantar nuestro primer villancico juntos, “los peces en el río”, y pasamos a rapearlo y recitarlo.

Me empiezo a interesar por las habilidades musicales de Antonio, pues me parece fascinante cómo es capaz de tocar la guitarra en ese momento, y cómo conecta conmigo a través de las armonías que es capaz de hacer.

Me doy cuenta con 8 años de cómo es capaz de escribir las notas de un dictado en un pentagrama, y empiezo a dialogar con los padres sobre una posible entrada en el Conservatorio, a lo cual al principio los padres no tienen claro que sea lo más adecuado. Me comprometo a preparar a Antonio a conciencia para que consiga pasar el examen de acceso que es necesario para acceder al Conservatorio en el grado elemental. A los 10 años, Antonio aprueba el acceso con un examen sin adaptar, sin dejarme pasar ni a mí ni a su madre o al padre al examen, sin conocer a los examinadores, como cualquier otro niño “normal”. El examen consta de dos partes, teórica y práctica. La parte teórica no la hizo bien, pues era un examen escrito con órdenes muy complejas que no entendía, con órdenes verbales que tampoco comprendía y con los tiempos normales, que eran muy escasos para él. La parte práctica era reconocer sonidos y cantar una canción, lo cual hizo muy bien, pues reconocer sonidos para él es un juego, y aunque le cuesta cantar, en ese momento estaba tan motivado por el deseo de entrar en el Conservatorio que cantó como los ángeles.

Pasó el examen, sacó una nota bastante buena pese a las dificultades y accedió a tener una plaza en contrabajo. Instrumento grande, pero al menos era de cuerda. Antonio tiene una hipotonía que le impide mantener el instrumento en su sitio sin caerse del taburete que se usa para tocar, ni qué decir que le cuesta coger el arco. Primeras dificultades, aunque a mí me gusta llamarle retos, pues es como los hemos planteado desde el primer momento en el Conservatorio.

Desde primero de elemental, los retos que se han planteado cada día, cada evaluación, han sido motivadores para todos los profesionales que estamos alrededor de su educación musical, las profesoras de lenguaje musical Laura Colina y Toñi Beltrán, su profesor y tutor José Francisco Giménez, su director de coro Juan Francisco Sanz, su director de orquesta Vicent Ferragut, su profesora de piano complementario Aránzazu Martínez, su apoyo dentro y fuera del centro en contrabajo y orquesta de Juan Antonio Osma, más coro y piano complementario que soy yo, Eloísa Beltrán.

Estos 5 años en el Conservatorio han sido un descubrimiento en la forma de enseñar, en la forma de aprender, en la forma de entender la inclusión y la aceptación de Antonio en sus respectivas clases, tanto la orquesta, donde es una pieza fundamental, en el coro, donde es uno más del mismo, como en lenguaje musical, donde suele ser un referente para sus compañeros a nivel curricular.

Los materiales, las maneras nuevas de encarar las nuevas tareas, las formas diferentes de enseñar a Antonio se han ido pasando al resto de alumnos, mejorando así la calidad de la enseñanza desde mi punto de vista. Qué decir lo que ha supuesto para los alumnos que rozan a Antonio en sus clases, la educación en valores, el valor que le dan al esfuerzo, la superación, el respeto a sus compañeros, no tiene precio.

El examen de acceso al grado profesional ya se hizo adaptado a sus necesidades y no sólo para Antonio, también se tuvieron en cuenta a 2 candidatos con autismo que querían acceder al Conservatorio en grado elemental. El cambio en la comunidad educativa es tan grande, que no sólo es encomiable lo que ha conseguido Antonio a nivel curricular, es lo que ha conseguido a nivel personal: El nivel de implicación de todos los profesores, los miembros del centro que no son profesores, las conserjes, limpiadoras... toda la “gran familia” que compone el mosaico del centro. Sin ellos, sin su aportación, la inclusión e integración de Antonio no habría sido posible.

Aún estamos en pleno viaje. Su formación reglada y sin adaptación curricular, sólo de material y de tiempos, así como la manera de examinarlo, con sus materiales y a solas, sigue.

Por su motivación musical propuso crear un grupo, Alhambra Albacete, por el nombre de las guitarras Alhambra, que le encantan. El grupo está formado por su padre, con el cual adora tocar, por Juan Antonio, con el que tiene un vínculo muy fuerte, de respeto y diversión al mismo tiempo y conmigo, que tenemos un vínculo muy cercano. Propusimos un repertorio para el concurso nacional IgualArte, consiguiendo el primer premio. A partir de ahí, Alhambra Albacete ha sido un referente de la inclusión de personas con discapacidad en el mundo del arte, en concreto de la música. Muchos conciertos demuestran el nivel de implicación de todos sus componentes, la calidad musical y el repertorio escogido por Antonio, mostrando así la madurez musical que tiene y su calidad como músico.

Espero que nuestra experiencia ayude y anime a otros Conservatorios de España y de otros países a embarcarse en esta aventura tan gratificante.

Eloisa Beltrán Escavy

Galería de imágenes